Crítica al capitalismo

Javi, me dice Diego, No puedes solamente decir que estás en contra del capitalismo o del imperialismo y luego defender la propiedad privada. ¿Y por qué no? Porque la propiedad privada es parte fundamental del capitalismo y la única propuesta  seria alternativa justamente se opone a la propiedad privada. Okey, pero se puede decir que los nazis fueron malos sin decir que cualquier persona de raza aria es inmediatamente mala también, ¿no? La defensa de la propiedad privada sólo es un aspecto del capitalismo que sí, efectivamente, apoyo, pero eso no significa que apoye el sistema. Además, no por estar en contra del capitalismo, significa que apoye yo al socialismo o al comunismo. Que sean las únicas propuestas serias hasta ahora, no significa que sean las únicas posibilidades. Entonces, continúa Diego, yo te preguntaría: ¿en contra de cuáles aspectos del capitalismo estás? ¿Y qué propondrías como alternativa si también te opones al comunismo y el socialismo? 



Esa conversación me hizo pensar. Mis conversaciones con Diego suelen hacerlo. Un problema requiere necesariamente una solución y no creo que el socialismo o el comunismo lo sean. Hoy no venimos a hablar del comunismo ni del socialismo. Hoy venimos a echarle tierra al capitalismo. ¿Por qué criticarías el único sistema que históricamente ha funcionado medianamente bien? me preguntaría el David. Porque criticar sistemas que constantemente fallan puede ser redundante pero cuando se trata de un sistema que la gente sigue defendiendo abiertamente como el único que funciona, encontrar las fallas ahí, los aspectos a mejorar, en mi opinión puede ser más interesante y útil.

¿Qué es pues lo que no me gusta del capitalismo? Para empezar definamos: el capitalismo es un sistema socioeconómico donde los medios de producción y distribución son de propiedad privada. Hay un mercado libre donde el objetivo principal es obtener y aumentar ganancias. Algunos aspectos clave son la propiedad privada, el libre mercado, la competencia, el interés propio y las leyes de oferta y demanda. Cada quien puede hacer lo que quiera siempre que esté dentro del marco de la ley. Suena bien. Y sobre todo, hasta cierto punto funciona. Excepto que en la práctica... No realmente. Porque por esa infinita e insaciable búsqueda por aumentar las ganancias, por esa interminable obsesión, por esa constante fijación, se llega a perder el aspecto humano o humanitario. Y es principalmente ese objetivo de siempre crecer y aumentar las ganancias y la eficiencia mi principal problema con el capitalismo. Porque por querer ser más eficiente y más rico y tener más ganancias, se pone de lado de pronto un factor humano que para mí es indispensable para la vida en sociedad.

De pronto vivimos en una sociedad que pone como fin máximo el tener muchísimo dinero y ser riquísimo y tener la casa más grande y el coche más caro y ganar muchos millones de pesos al mes. Esa se convierte en la prioridad y poco se habla que para llegar ahí hay que ser un verdadero hdp con algunas personas. Se enaltecen a los empresarios y se fomenta la competencia. Y sí, los empresarios dan empleos, y sí la competencia permite el avance y las mejoras, pero no puedo más que notar que no se enaltece de igual manera a lxs docentes ni se fomenta tanto la educación a menos de que sea para prepararte para conseguir un buen trabajo que te permita ganar muchos millones de pesos al mes. De nuevo, darle utilidad a todo, todo desde un factor económico. Javi, ¿de qué te sirve estudiar Historia? Te vas a morir de hambre. Triste, ¿no creen? No sólo el que un profesor se "muera de hambre" pero también el que la única razón para estudiar una licenciatura sea para conseguir un trabajo que pague mucho. No recuerdo la última vez que alguien me dijo "qué padre que estudies historia, vas a conocer a gente bien chida ahí" o "vas a aprender muchísimos datos curiosos, qué interesante" o "qué bonito, vas a ser muy feliz ahí".

Es esa eterna e interminable búsqueda de crecimiento y eficiencia la que lleva a empresarios a contratar mano de obra barata en países asiáticos; la que lxs empuja a no querer darles condiciones dignas de trabajo a sus empleadxs si se lo pueden ahorrar; la que hace que prefieran comprar una máquina que haga el mismo trabajo que diez personas a pesar de que esas diez personas de pronto pierdan su empleo; la que hace que no les importe destruir ecosistemas y contaminar ríos y mares con tal de poder producir más; la que hace que empresas de alimentos y bebidas prefieran usar endulzantes baratos a que sus productos sepan bien o sean saludables; es esa eterna e interminable búsqueda por eficiencia la que nos tiene todo el tiempo con prisas, haciendo todo rápido y buscando monetizar todo lo que hacemos y nos impide detenernos y disfrutar la vida por un segundo.

No estoy en contra del capitalismo como sistema, Diego. Estoy en contra de la explotación laboral, de la sobreexplotación de recursos naturales, de la deshumanización de los medios de producción; estoy en contra de un sistema en el que según dónde naces determina qué oportunidades tendrás y si podrás estudiar o no, o comer o no; estoy en contra de un sistema que permite que exista tanta desigualdad económica y pobreza y estoy en contra de un sistema que ponga al dinero como prioridad absoluta. 

En el capitalismo se dice que hay justicia y equidad porque todxs pueden hacer lo que quieran pero la realidad es que nuestras capacidades y a lo que podemos llegar a construir con nuestras vidas, esto está fuertemente determinado por nuestro contexto y nuestra realidad. Y las oportunidades las determina la familia en la que naciste. Fuera de eso, creo que no tengo problema con el libre mercado y la propiedad privada ni contra las leyes de oferta y demanda. Lamentablemente tampoco tengo una propuesta viable algo que sugerir como alternativa más allá de la búsqueda individual de un estilo de vida más austero.

Creo que ya estoy comenzando a debrayar de nuevo pero me encantaría leer sus opiniones sobre el tema.

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