¿Separar al arte del artista?
Y de pronto llega alguien a decirte que no quiere leer tu libro favorito, el libro con el que creciste, el libro que te enseñó a leer y que te dio el amor por la lectura, que porque la autora es una maldita transfóbica. O que no deberías de estar escuchando esa canción que te inspiró a ser mejor persona porque el cantante era un acosador. Obvio no quieres apoyar a alguien que haya cometido tales actos o que tenga tales actitudes.
Pero resulta que a ti ese libro y esa canción te gustan mucho y no quieres dejarlos. Y empieza el debate en tu mente. Empiezas a justificarte. Una cosa es el arte, otra el artista. Aparte el cantante ya está muerto y bueno, el libro ya lo compré. ¿Qué importa, en qué afecta, si lo leo una, dos o diez veces? Al artista ya no le llega nada.
Ajá, pero sigue existiendo el pequeño detalle de que la moral y la personalidad de una persona se transmite en lo que hace; su arte está completamente imbuida (sí, eso es una palabra) por las ideas que forman su manera de ver el mundo. No puedes leer el libro de alguien racista sin leer ideas racistas. O al menos eso dice mi amiga Erre que dicen un par de filósofos (Berry Gaut y Alexander Nehamas en Art, emotion and ethics y The art of living: Socratic reflections from Plato to Foucault respectivamente) y creo que tiene algo de sentido que plasmemos nuestras visiones en el arte que creamos de una u otra manera.
Hay quiénes argumentarían que interpretar el arte sólo le corresponde al público y que las intenciones del artista son irrelevantes. Una posición más centrada es que todo mundo puede interpretar el arte a su manera y darle sentido y esto no borra la intención del artista de la imagen completa. Spoiler alert. Yo no tengo una respuesta para este cuestionamiento.
Les voy a decir lo que sí creo. Creo que el tener una habilidad o un talento para el arte no te convierte en una autoridad en ningún otro tema (puede que sí lo sea, puedes ser artista y autoridad en política, pero no necesariamente) así como un buen deportista no necesariamente es un buen actor y/o político. Me viene a la mente esta idea que circulaba por internet de cómo Taylor Swift tenía el poder de determinar el resultado de las elecciones si tan sólo le dijera a sus fans por quién votar. Eso me parece peligroso; o Neil deGrasse Tyson, extraordinario científico que de pronto se inspira y empieza a dar opiniones de política. Opiniones que me encantan, por cierto, pero que no tiene credencial alguna para respaldar. Aparte, dicen que es machista. Parecido a lo que yo hago en este blog. Aparte, dicen que Tyson es machista. ¿Eso invalida lo que diga sobre astrofísica?
¿A qué voy con todo esto? Redes sociales. Internet. Televisión. Nos hacen pensar que conocemos a estas personas, a estas figuras públicas, nos hacen quererlas y admirarlas y si nos gusta lo que hacen, creeremos que TODO lo que hacen lo hacen bien. De pronto es fácil que tengan influencia sobre lo que consideramos correcto y cómo creemos que debemos manejar nuestras vidas cuando se nos olvida que no tenemos todo el contexto de la persona en la pantalla, no lxs conocemos realmente.
¿Entonces qué Javi? Me dirán ¿Esta gente se tiene que callar? ¿No crees que deberían de aprovechar que sus talentos les ha dado una plataforma para alcanzar más gente? ¿Que su poder conlleva una responsabilidad de usar esa plataforma para hablar sobre problemas importantes? ¿Ayudar a hacer un mundo mejor?
Y una vocecita suena en la parte de atrás de mi cabeza contestando Ah, pero ¿Quién decide qué es lo que se tiene que hacer? ¿Quién decide cómo sería un mundo mejor? ¿Qué pasa cuando llega alguien xenofóbico al poder y piensa que sus ideas son las correctas y que tiene la RESPONSABILIDAD de usar su talento para luchar contra las fuerzas del mal? ¿Qué pasa el día que Taylor Swift decide que la supremacía blanca y el machismo son la mera onda?
Claro, ya no querrías que le llegue dinero al cantante que resulta que es un acosador. Piensas que la vía legal es una fácil respuesta a este dilema. Si un artista resulta culpable de un crimen, que ya no le llegue dinero generado por su arte. Y luego recuerdas lo fácil que es acusar a alguien de acoso y que eso no necesariamente significa que sea culpable.
Pero LUEGO recuerdas que si sí fuera culpable, tiene suficiente dinero para contratar a lxs mejores abogadxs y quedar libre y la vía legal ya no parece tan confiable. ¿No pagarle a lxs artistas? La mera sugerencia es abominable. Y Entran demasiadas tangentes en este debate, se vuelve demasiado fácil irse por las ramas o volverse repetitivo.
Lxs artistas deberían de mantener su vida privada, deberían de tener ese derecho pero lxs fans lxs quieren conocer y también quieren promocionar su arte y el contexto bajo el cual fue creado tal vez y luego hacen exposiciones y alguien quiere escribir sus biografías y ¿Qué si el artista ya murió pero sus descendientes siguen recibiendo regalías? ¿Sigue contando o importando si era un asesino serial? La pintura tiene bonitos colores.
Amamos el arte así que adoramos y admiramos al artista en todos los aspectos de su vida, le consideramos un ejemplo a seguir. La vida que refleja en sus redes nos parece el ideal absoluto cuando no vemos defectos ni trayectos ni la imagen completa. Yo sé que esa canción tiene letra machista pero yo estoy consciente de eso así que no me puede afectar así que la puedo seguir escuchando. ¿Qué importa si dice que está bien la infidelidad? El ritmo está chido.
Está el otro lado de la moneda. La verdad es que lo que escribe Javi pues está más o menos pero me cae bien el dude, vamos a leer su blog para apoyarlo (a veces ni a eso llega jajajaja). Me choca su música pero es mi compa. Vamos a escuchar su canción en loop para que Spotify le pague y que crea que tiene fans. No tiene un gramo de talento pero es un tipazo, vamos a comprarle un cuadro. Es mi dinero, ¿Qué tiene eso de malo? ¿Entonces por qué cuando es al revés sí importa?
Les digo, no tengo una respuesta para todo esto pero el debate me parece no sólo interesante sino que necesario. Y yo soy de la idea que si de elegir lados se ha de tratar, sí hay que separar al arte del artista, es indispensable. Para nuestra salud, para la de lxs artistas. Y ellxs... su arte debería de manifestar sus opiniones y sus posturas y si no lo hace, si su arte no refleja sus ideas o si carece completamente de significado... ¿Está mal pensar que chance se deberían quedar calladxs y dejar que las autoridades de cada tema sean quienes acaparan la atención en esos temas?
Me encantaría que comentaran qué opinan sobre este mi debraye mental y el debate que traigo a la mesa. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.









Me parece un debate divertido y con muchas tangentes, sin embargo creo que hay una parte donde se pierde la noción entre un “artista” y una figura pública (que en este mundo tan cada vez más globalizado e influenciado son términos difíciles de separar). En particular con la propuesta de Taylor Swift diciendo por quién votar. Si tiene talento musical, y directa o indirectamente un repertorio de apasionados fans que bien podrían fundar un pequeño país, y ahí está lo peligroso si decide salirse de su carril e influenciar a las masas literalmente. Me gustó mucho :D
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