Ende, religión, ciencia y psicoanálisis
Hace muchos años leí La Historia Interminable de Michael Ende, recomendación de Juan por supuesto. Gran libro. Léanlo si no lo han hecho ya. Honestamente no recuerdo casi nada de los detalles, pero hay un aspecto de la trama que cambió mi manera de pensar la realidad por completo. Presten atención porque puede que este tema sea demasiado complejo para un lunes por la mañana.
No les voy a spoilear nada, principalmente porque no recuerdo mucho, pero de lo que sí recuerdo de este libro de fantasía, es que en un momento dado, lo que quiera que inventara un personaje, inmediatamente se hacía realidad. Se inventa pues, un pueblo con gente. Antes de que el personaje inventara a esa gente, no existían. Pero cuando comenzó su existencia, esta implicaba un pasado. Es decir, estas personas, desde su perspectiva, no acababan de nacer sino que llevaban toda una vida existiendo, tenían ancestros, tenían historia. Surgieron espontáneamente pero surgieron con pasado existente.
Y así funciona la ficción, ¿no? Escribes un libro, haces una película, los reinos lejanos y las galaxias antiguas que inventaste no son necesariamente nuevas dentro de su universo sino que llevan su propio pasado que no necesariamente te tienes que molestar en especificar. Suena obvio, pero para un joven Javi en primero de secundaria que empezaba a tener problemas para malabarear todas sus creencias en un mundo de incertidumbres, esa idea fue reveladora. Porque verán, una inquietud de ese joven Javi era el pleito entre religión y ciencia. ¿Venimos de Adán y Eva o de los monos y la evolución? Pero de pronto, esas ideas no estaban peleadas. Ya si estamos aceptando la existencia de un ser omnipresente, omnipotente, todopoderoso, ¿realmente es tan descabellado pensar por un momento que aunque Adán y Eva hayan sido los primeros humanos -si aceptamos creer eso- pudieron haber sido insertados en un momento de la historia con sentido científico para que su origen se pudiera trazar a mucho más atrás?
¿Por qué no? Y si aceptamos ESA idea, de pronto hay posibilidades infinitas. Porque de pronto aceptamos la idea de que el día de mañana Dios puede poner algo en nuestras vidas que anteriormente no existía pero a partir del momento en el que lo inventa, recordamos, nos damos cuenta que esa cosa llevaba toda nuestra vida ahí presente y simplemente no lo habíamos hecho consciente. Un día de la nada recordamos que llevamos años, toda la vida con un amigo que ayer por alguna razón no recordabas. Le platiqué esto a mi terapeuta y me dijo que a veces así funciona parte de la psicología. Puede que pasemos años viendo las cosas de cierta manera y de pronto sucede algo que nos hace darnos cuenta o verlas de manera distinta. De pronto resulta que tu mamá sí te quería o que esa persona con la que te peleaste no hizo nada imperdonable o que siempre tuviste muchas amistades cercanas. A mí me encanta pensar y creer en esto. ¿Ustedes qué opinan? ¿Cómo debería de llamarse esta teoría del pasado espontáneo?








Comentarios
Publicar un comentario