7 años de blog: orígenes
Este miércoles se cumplen siete años desde que publiqué la primera entrada de este blog. Se dice fácil pero no es poca cosa. Tiene su chiste y no es por colgarme medallas a mí mismo pero yo considero que siete años es motivo suficiente de celebración. Con eso en mente, este año les quiero platicar sobre cómo fue que este blog llegó a existir, porque si bien sí fue de un día para otro que de pronto yo tenía un blog y empecé a publicar entradas, la idea no nació espontáneamente. Vayamos allá pues.
Todo empezó en secundaria. Nos dejaban unas tareas (llamadas "guías") con preguntas de investigación y de reflexión. Había materias que eran más exigentes que otras, Formación Cívica y Ética impartida por el gran autonombrado "pobresor" Diego Puig no era particularmente exigente. Pero sus guías eran sin lugar a duda mis favoritas y a las que más ganas les echaba (a todas les echaba ganas pero a las de FCE, cantidades), especialmente después de ver que Puig leía con detenimiento todas nuestras respuestas y se tomaba el tiempo y la molestia de comentarlas. Y las preguntas que nos hacía eran muy buenas y me permitían explayarme en reflexiones filosóficas y moralistas. Además, en todas sus guías ponía la instrucción: "desarrolla tus respuestas" y yo me tomé eso personalmente. Diego empezó a arrepentirse de esa instrucción cuando se enfrentó a mí pero nunca la quitó.
Llegó al punto en el que yo me enorgullecía por redactar (a mano, cabe mencionar) una cuartilla entera mínimo por cada pregunta. Entregaba guías con varias hojas engrapadas y al pobre Diego le robaba de sus fines de semana para calificarlas porque él nunca dejó de leerlas con la misma atención. Era una suerte de diálogo entre los dos , incluso anotaba las canciones que escuchaba yo mientras escribía. Para el final de segundo de secundaria, esta dinámica estaba bien establecida.
En tercero fue el temblor, septiembre 2017, un evento bastante impactante para cualquiera que lo recuerde. A nosotros nos tocó vivirlo en la escuela y Diego aprovechó para hacer del trabajo bimestral, una crónica de cómo lo vivimos. Sospecho que lo hizo para ofrecernos un espacio para desahogarnos y sacar cualquier emoción que tuviéramos frente al tema pero salieron textos muy bonitos. Si no mal recuerdo, el límite mínimo de extensión era de 3 o 5 cuartillas. El pobresor no estableció un límite máximo. Yo me dejé ir como gordito en tobogán y entregué una crónica con la módica cantidad de diecisiete cuartillas. Quince años tenía yo y a la fecha mantengo que esa crónica ha sido de lo mejor que he escrito en mi vida. Después de verme con ojos llenos de terror y acusarme de arruinar su fin de semana, Puig leyó y comentó con la misma dedicación de siempre todas y cada una de esas diecisiete cuartillas y me la devolvió algunas semanas después, las hojas impresas, los comentarios a mano con tinta roja.
Como yo había incluido en esa crónica una anécdota de mi papá, se la di, para que la leyera. Lo pensé justo considerando que lo mencionaba. Tengan en cuenta que para mí, ese trabajo era algo si bien mejor que lo que había estado escribiendo, no era para esperarse menos, considerando mi historial. Pero mi papá no había leído nada que hubiera escrito yo hasta ese punto. Le gustó. Mucho. Se sorprendió. Mucho. Y le enseñó esa crónica a quien pudo como buen papá orgulloso del logro de su hijo. Nunca había yo recibido tantos comentarios positivos de tantas personas por algo que hubiera escrito. Nunca había habido tanta gente que me leyera. Obviamente la atención me agradó bastante. Pero no sería tan fácil replicar esa sensación.
Al año siguiente me fui a estudiar, un año en el extranjero. Todas mis amistades, todos mis familiares me pidieron que les escribiera, que mandara fotos, que les contara qué tal me iba en mi tiempo fuera. Me abrumé. Era mucha gente a la que mantener actualizada así que preferí hacer un documento de Google donde escribiría todas mis patoaventuras y pondría todas mis fotos y quien me preguntara, le mandaría el link para ese documento. Algunas personas lo leyeron, otras pocas hasta lo comentaban y fue un sistema que funcionó un rato, luego se me olvidaba escribir, luego habían cosas que no quería poner ahí porque eran más privadas... Pero funcionaba. Y me gustaba la sensación de que me leyeran y comentaran. Cuando regresé de ese año fuera, quise tratar de mantener esa dinámica y recordé haber visto el logo de blogger entre las apps de Google.
Me metí a ver en qué consistía y cómo funcionaba y para el 8 de julio de 2019, ya tenía mi plataforma funcionando. Con el tiempo fue creciendo, cambiando, le hice una cuenta de Instagram con dinámicas. El resto es historia, que si estás leyendo este blog por primera vez en tu vida... pues bienvenid@s supongo. Tienes mucho que leer si quieres ponerte al corriente y si no quieres no. Si te interesa algún tema en particular, hay "etiquetas" en el menú lateral izquierda con todas las categorías de entradas que hay por si ves algo que te interesa y si no... tampoco pasa nada. Ahí pueden dejar comentarios si quieren compartir su entrada favorita o algo así y si no, nos vemos la próxima.












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