Princess Bride de S. Morgenstern
Hace ya muchos años, Marifer y Ale nos pusieron en la tele la que después se convertiría en mi película favorita: The Princess Bride o La Princesa Prometida.
No les quiero arruinar nada de la trama por si no la han visto y la quisieran ver. Sólo diré la premisa con la que empieza: empieza con un niño enfermo, cuyo abuelo llega a leerle un libro para entretenerlo. El libro en cuestión se llama Princess Bride y lo escribió un tal S. Morgenstern. Se supone que la película es el libro que le lee el abuelo al nieto. Y es extraordinaria. Desde la primera vez que la vi me encantó. Después me dijeron que ese libro sí existía y que en él se había basado la película. Yo siendo el joven devorador de libros que era decidí que leer ese libro tenía que estar en mis prioridades y fui a la librería de segunda mano que más me gustaba. Resultó que sí lo tenían, pero era la versión acortada de un tal William Goldman.
Yo no quería eso. Si iba a leer un libro, iba a leer la versión original, qué me importaba si era más extensa o aburrida, quería hacer las cosas bien. Pues el de S. Morgenstern no lo tenían en esa librería, ni en ninguna otra que hubiera buscado yo. Derrotado, me puse a leer otros libros y dejé ese problema para Javi del futuro.
Pues resulta y resalta que mi papá se enteró de mi fracaso y en un viaje que hizo a Estados Unidos, se dio a la tarea de buscar el libro que yo tanto quería leer y nomás no encontraba. Y cuando regresó, me dijo con enorme entusiasmo que lo había conseguido. Era tal su ilusión y emoción que yo no tuve el corazón de decirle que el libro que él había comprado y traído desde Estados Unidos a diez veces el precio de lo que lo tenían en la librería de segunda mano, era el mismo que yo había visto: la versión resumida de William Goldman. Se lo agradecí y lo dejé.
Llegó un punto en el que decidí que medio pan era mejor que nada y me puse a leer esa versión resumida. O chance le pregunté a Juan antes de hacerlo. El punto es que, igual que Les Luthiers con Johan Sebastian Mastropiero, William Goldman se INVENTÓ AL SEÑOR S. MORGENSTERN. NO EXISTE ESE SEÑOR, NO EXISTE TAL COSA COMO EL LIBRO ORIGINAL. Nunca existió. Goldman se inventó ese concepto y publicó su libro como la versión que sólo contiene "las partes buenas y divertidas" del "libro original" que según él es una historia aburridísima. La versión de Goldman es la única que existe y efectivamente, el libro en el que se basaron para hacer la película.
Sobra decir que pasado el enojo inicial, esta situación me pareció hilarante, leí y disfruté enormemente el libro y a la fecha sostengo que es de los mejores ejemplos de cuando un libro y una película están a la par en cuanto a calidad. Son MUY diferentes uno del otro, y al mismo tiempo son lo mismo y ambos son geniales. Muy recomendados para quienes no hayan visto la peli o leído el libro.









Comentarios
Publicar un comentario